Guantes
Función y alcance de la protección
Los equipos destinados a proteger las manos y el antebrazo en actividades agropecuarias combinan materiales y diseño para responder a riesgos mecánicos y químicos. Resistencia a cortes, abrasiones y pinchazos, junto con barreras contra productos fitosanitarios, constituyen las prestaciones básicas. Las opciones disponibles cubren desde labores de poda y manejo de herramientas hasta aplicaciones de pulverización y recolección.
Materiales, construcción y características técnicas
La selección del material define comportamiento frente a riesgos y confort. Se utilizan:
- Cuero: alta resistencia mecánica, buena durabilidad y protección térmica; adecuado para manejo de herramientas y faenas con riesgo de desgarro.
- Nitrilo: excelente resistencia química y a perforaciones; recomendado en aplicaciones de fumigación y manipulación de productos fitosanitarios.
- Látex: sensibilidad táctil elevada y elasticidad; idóneo para trabajos de manipulación fina y para tareas que exigen destreza.
- Tejidos sintéticos y recubrimientos: versatilidad en agarre, transpirabilidad y coste; permiten soluciones con recubrimientos puntuales o palma completa.
Además del material base, se encuentran características de diseño orientadas a la seguridad y ergonomía:
- Forros interiores (algodón u otros compuestos) para absorción de sudor y mayor confort en jornadas prolongadas.
- Superficies texturizadas o recubrimientos antideslizantes que mejoran el agarre de herramientas y frutos, reduciendo la fatiga y los desplazamientos.
- Puños extendidos que protegen hasta el antebrazo frente a salpicaduras y rascaduras.
- Costuras reforzadas y patrones ergonómicos que prolongan la vida útil sin comprometer la movilidad.
Selección por tarea: la elección debe corresponder al riesgo principal. Para poda y manejo de herramientas pesadas se prioriza la resistencia mecánica; para fumigación y limpieza se prioriza la compatibilidad química; para recolección y trabajo de precisión se prioriza la sensibilidad y agarre.
Mantenimiento e higiene: la correcta conservación prolonga prestaciones y evita contaminación de los productos agrícolas. Es recomendable seguir las instrucciones del fabricante respecto a limpieza, desinfección y vida útil, y mantener modelos destinados a tareas químicas separados de los usados en recolección de alimentos.
Normativa y trazabilidad: muchos modelos incorporan marcajes de conformidad con normas de protección laboral y fichas técnicas de resistencia. Evaluar etiquetado sobre resistencia a cortes (EN 388 u otros estándares aplicables) y compatibilidad con productos químicos garantiza selección informada.
Nuestro equipo cuenta con amplia experiencia en el sector; asesoramos técnicamente y resolvemos cualquier duda. Trabajamos con marcas líderes y ofrecemos una experiencia de compra online sencilla y cómoda. Estamos certificados en ISO 9001 e ISO 14001 y enviamos a España (incluido Canarias) y Portugal. Estamos disponibles para asesorar en la selección del modelo más adecuado según la tarea, el riesgo y la normativa aplicable.